Creo que el momento más importante de mi carrera profesional es cuando mi hijo Jacob gana el campeonato de España

Nos encontramos en la International School of Pastry Arts, están instalando unas luces diminutas en forma de constelaciones que resaltan sobre el fondo negro del techo. El Maestro levanta la vista con preocupación “Chelo, esto lo están montando demasiado junto”. “Paco, como tú lo quieres es muy complicado, está bien así” Responde su mujer “Pero es que lo que hay que hacer no es lo fácil, sino lo complicado. Y yo quiero volver a ver mi olivo y mi cielo”. Si me llamó la atención el modo en el que Paco Torreblanca cerró esta conversación fue porque su última frase sintetiza los principios y los anhelos de toda una vida profesional; porque persiguiendo el desafío de lo complicado ha llegado a ser un referente de creatividad y técnica; porque el ruego del artista de no perder de vista la belleza de su olivo y la luz de su cielo destilan tintes de una sensibilidad casi romántica, la que ha influido en todas y cada una de sus creaciones. La filosofía de trabajo del Maestro Pastelero queda expuesta en una frase de una conversación cotidiana cualquiera.

Cuando Torreblanca habla es inevitable quedar embelesado, lo hace con la convicción y la pasión que le ha dado la experiencia. Si se le pregunta por sus musas siempre aparecerá el nombre de su mujer “su pepito grillo”. El momento más importante de su vida, se lo cede a su hijo Jacob.

Me gustaría empezar por el presente ¿en qué se centran sus esfuerzos ahora mismo?
– Indudablemente en la escuela, también las pastelerías como negocio, pero la escuela para mí es fundamental, tiene prioridad, todo el esfuerzo va dedicado a ella. No solo mi esfuerzo, también el de mi hijo Jacob y el del equipo.
[…]

[Entrevista completa en el número 8 de iSweet Magazine]

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