«El mundo dulce me atrapó»

Jodi Roca, el mejor pastelero del mundo, es además un hombre absolutamente espontáneo, genial y divertido. Se define como “un tío raro”, pero a los pocos minutos de conversación se puede apreciar que lo que tiene el gerundés no es una tendencia a la excentricidad, sino mucha cabeza y muy bien amueblada. Posee ese tipo de sensibilidad exquisita de la que solo disfrutan aquellos con alma de artista, la misma que le permite construir universos sensoriales a raíz de una sola idea. Se nota en su forma de hablar, de razonar, de expresar, que el pequeño de los hermanos Roca piensa a lo grande, pero sin olvidar que todo empieza por algo pequeño. Desde sus inicios ayudando en el restaurante familiar hasta ostentar la dirección de postres del tres estrellas Michelin, El Celler de Can Roca, Jordi ha experimentado, ha cocinado y se ha divertido; pero la etapa que comienza tras haber alcanzado el éxito augura conquistas sorprendentes. Tras abrir su propia cadena de heladerías Rocambolesc junto a su esposa, Alejandra Rivas, con la que comparte profesión y haber participado junto a sus hermanos y el escenógrafo Franc Andreu en el proyecto cultural El Somni, Jordi Roca se encuentra sumergido en un nuevo y revolucionario proyecto: averiguar cómo suena un plato. Hablamos por teléfono, con el ajetreo de El Celler como sonido de fondo.

[Entrevista completa en el número 11 de iSweet Magazine]

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